¿Cómo sé si mi hijo sufre acoso escolar?

¿Has notado cambios en el estado de ánimo de tu hijo? ¿Llora más a menudo o está más irascible? ¿Se niega a ir a clase o quiere cambiar de colegio? ¿Finge tener algún malestar o enfermedad, sobre todo por las mañanas? ¿Tiene pocos o ningún amigo? ¿Últimamente está nervioso, o distraído, algo más triste? ¿Ha bajado en el rendimiento escolar? ¿Llega a casa con la ropa estropeada o le falta material en la mochila?

Acoso escolar o bullying

Si en el caso de tu hijo se dan varias de estas situaciones u otras similares, estos síntomas podrían indicar que el niño/a está viviendo una situación de acoso o maltrato en el ámbito escolar, también llamado bullying (del inglés "bully", que significa matón, agresor). Pero no hay por qué hacer saltar todas las alarmas. Lo esencial escharlar con él e indagar sutilmente acerca de lo que le está ocurriendo, pues estas conductas no siempre se deben a situaciones de maltrato; el cambio a la adolescencia también puede darse con estos indicios, pues forman parte de su proceso evolutivo. O puede que sea un hecho aislado que fácilmente pueda solucionarse. Tampoco hay que confundirlo con altibajos en las relaciones entre compañeros, que producen conflictos y malas relaciones entre ellos de forma ocasional, sobre todo en la pre-adolescencia. Lo importante es conocer de dónde vienen los síntomas y cuál es su alcance.

Uno de cada cuatro niños envuelto en algún maltrato


Uno de cada cuatro niños en España se ha visto envuelto en algún tipo de maltrato. Pequeños gestos sutiles muchas veces casi inapreciables, insultos, burlas, empujones, motes, collejas, palizas, amenazas... que pudieran parecer inocentes, pero que son en exceso dañinos, pues minan su autoestima y acaban con su alegría inocente, llegando a destrozar, en los casos más graves, el equilibrio emocional si no se llega a tiempo. El bullying se puede dar de forma verbal, física, psicológica o social, a veces de forma simultánea, dependiendo de la gravedad de la situación. Otro dato a tener en cuenta es que tiene más riesgo de sufrirlo un niño de 7 ú 8 años que otro de 14 ó 15, y cuando se pasa del colegio al instituto, entre los 11 y 12 años. Y, según estadísticas del INJUVE, sólo un tercio de estos niños se atreve a denunciarlo ante padres o profesores. Por eso la observación es tan importante.

La clave, generar confianza con tu hijo


Nadie mejor que tú conoce a tu hijo, pero a veces éstos callan su situación tan delicada por una falta de comunicación con sus progenitores, por vergüenza, o por miedo en la forma en que sus padres actuarán, y también por posibles represalias del maltratador, que los amenaza si cuentan algo. Por lo tanto lo más importante aquí es generar confianza con tu hijo, para que se sienta seguro y sea capaz de contar con normalidad lo que le ocurre en su colegio. Para eso es fundamental que le escuches y muestres interés por el asunto, sin menospreciarlo, pero también deberás indagar si realmente ha ocurrido lo que te está contando y no es fruto de su imaginación, para valorarlo en su justa medida. 

En caso de que por desgracia esté involucrado en una situación de acoso escolar, deberás ponerte en contacto con el colegio y solicitarles que intervengan, pidiendo la cooperación del profesorado, para así cortar con la situación. También tu hijo necesitará de ti, por lo que tu apoyo incondicional le dará la seguridad y la confianza que él precise para superar este percance de forma positiva. La figura delpsicólogo infantil nos puede ser de mucha ayuda en los casos más graves.

Hijos violentos: lo han tenido todo y ahora no saben tolerar la frustración

¿Qué pueden hacer unos padres amedrentados por unos hijos agresivos para romper el círculo de violencia en casa? La denuncia es en muchas ocasiones un paso difícil o ‘exagerado’, pero la inacción tampoco es una opción. Por eso un equipo de psicólogos, psiquiatras, educadores y trabajadores sociales ha decidido montar un centro donde las familias conflictivas puedan encontrar un refugio, solucionar sus problemas y aprender a convivir.

El Programa Recurra-Ginso tiene como objetivo dar respuesta a una demanda social que cada año es mayor. “Si en 2006 hubo unas 2.000 denuncias de padres contra sus hijos, en 2010 fueron ya 8.000, y eso que se estima que sólo denuncia el 8% de los padres maltratados”, explica a El ConfidencialEduardo Atarés, director técnico del programa.

La violencia paterno-filial es un grave problema muy difícil de resolver en el seno de la familia, pues nace precisamente en él. Atarés asegura que, en general, los adolescentes que se vuelven agresivos contra sus padres son incapaces de tolerar la frustración. “Son chavales que lo han tenido todo de pequeños, se les han concedido todos los caprichos, y cuando los padres intentan establecer un límite por primera vez, no saben asumirlo”, explica.

Los adolescentes reaccionan entonces canalizando su frustración ante el ‘no’ a través de la agresividad psíquica o física. Algunos se ‘limitan’ a insultar a sus padres o amenazarles, pero otros van más allá y llegan a encerrarles en alguna habitación, fugarse de casa si no se les consiente todo o incluso robar a sus familiares. Y eso por no hablar de los casos más graves, los que recurren a los golpes contra sus progenitores.

Pero no son los adolescentes los únicos culpables de pretender imponer su voluntad a golpes. Los padres tienen su parte de culpa, ya que la mayoría de ellos no ha sabido enseñar a sus hijos que no todo está a su disposición. Unos padres ausentes o excesivamente permisivos suelen criar a niños ‘mimados’ y muy vulnerables que, en cuanto se enfrentan a la novedad del ‘no’, se rebelan tal y como la sociedad les ha enseñado: por la fuerza.

Frente a la violencia, disciplina y cariño

Para mitigar el efecto de una educación laxa, explica Atarés, lo más efectivo es una delicada (y complicada) combinación de disciplina y cariño. “A los adolescentes hay que establecerles unos límites claros, coherentes y consecuentes. Los necesitan para desarrollarse de manera adecuada y, aunque a veces nos parezca todo lo contrario, ellos mismos los piden”, asegura Atarés. Además, recuerda, es muy importante mantener sanos los cauces de comunicación familiar, que suelen estar muy dañados en este tipo de situaciones (lo cual complica, a su vez, la solución del conflicto).

Para conseguir reconducir a esos adolescentes que, incapaces de aceptar los límites tardíos, se revuelven contra ellos con violencia, se ha creado el Programa Recurra.

La idea es atender en el espacio Campus Unidos a jóvenes de 12 a 17 años que, voluntariamente, decidan acogerse al programa. “Al principio es difícil que cedan pero conseguimos hacerles ver que esto también es bueno para ellos, aunque lo soliciten sus padres”, explica el director técnico. Efectivamente suelen ser los padres los que recurren a este tipo de iniciativas (escasas en España) cuando se resisten a poner una demanda judicial contra los hijos. “Pero al final ellos mismos se dan cuenta de que no quieren vivir en una casa donde sólo hay gritos y golpes continuamente”, asevera.

Así, quienes quieran obtener orientación pueden llamar a un teléfono gratuito, donde les atenderá un psicólogo que puede ofrecer las pautas educativas necesarias para solventar una situación leve. En caso de que la situación sea más grave, el psicólogo citará a la familia para un encuentro con los especialistas, que tendrán que evaluar el conflicto y decidir si el joven puede entrar en el programa.

Si entra, podrá alojarse en uno de los cuatro chalets de 10 plazas que se han preparado y participará en las actividades dirigidas que el equipo, liderado por el psicólogo Javier Urra (el primer defensor del menor en la Comunidad de Madrid) ha diseñado. Sin descuidar su formación académica (a distancia, mediante clases impartidas en el mismo centro o bien acudiendo a los institutos de la zona) los adolescentes harán distintos tipos de terapias (individuales, familiares o de grupo) y tomarán parte en excursiones, deportes y otros tipos de ocio, siempre tutelados y con especialistas.

Aunque Atarés recalca la flexibilidad del programa, la estancia mínima en Campus Unidos es en principio de dos meses, y la máxima de nueve. De momento el coste puede resultar alto para muchas familias (3.500 euros al mes) pero la asociación está buscando métodos de financiación para poder ayudar a quienes no puedan costearse el programa. “No es nada elitista, queremos que todo el mundo pueda entrar porque la violencia filio-parental se da en todos los estratos sociales”, asegura.

La implicación de la familia es un factor clave para el éxito del programa, porque la convivencia no es cosa de una sola persona. “Necesitamos que los padres vengan y participen de las terapias y las actividades”, recalca el director.

 

Tomado de: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011/11/01/hijos-violentos-lo-han-tenido-todo-y-ahora-no-saben-tolerar-la-frustracion-86917/

Violencia en el noviazgo

Violencia en el noviazgo adolescente ¿Sabías que 3 de cada 10 de las estudiantes reportan violencia en el noviazgo?
La violencia en el noviazgo ocurre en una relación amorosa en que una de las personas abusa física, emocional o sexualmente para dominar y mantener el control sobre la otra; desgraciadamente, el estar enamorados en ocasiones nos hace perdernos un poco y no darnos cuenta que ejercemos violencia o somos víctimas de esta.

El maltrato a la pareja puede ocurrir en cualquier momento, desde la primera salida juntos o hasta transcurridos varios años de relación, pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisición de roles de género en los adolescentes, mismos que determinan el dominio como comportamiento masculino y la sumisión como femenino, sumados a la idealización del "amor romántico" que todo lo puede superar y todo lo perdona, así como por el carácter informal y efímero de la relación.
Y aunque tales patrones de conducta sean parecidos a los identificados en parejas formales, no es frecuente que el noviazgo presente niveles de maltrato físico similares a los del matrimonio o relaciones equivalentes; es decir, entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del "juego" son comunes, y eso lleva a que su gravedad parezca mínima.
Las conductas violentas en las relaciones de pareja no formales no son percibidas como tales ni por las víctimas ni por los agresores, pues generalmente se confunden maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja.

Así la violencia adopta diferentes expresiones desde la ofensa verbal hasta el homicidio. En el noviazgo la violencia puede adoptar múltiples rostros: insultos, gritos, amenazas, empujones, puntapiés, intimidaciones, castigos, sometimiento, bofetadas, puñetazos y agresiones con armas.

Encuestas indican que nueve de cada diez mujeres en la actualidad, viven violencia en sus relaciones amorosas, pues por "amor", ellas toleran el maltrato confiadas en que algún día su pareja cambiará. Como se mencionó al principio, la violencia en el noviazgo también se da en el ámbito sexual y el tipo más frecuente de esta agresión es la llamada violación por confianza, que sucede cuando las jóvenes o adolescentes son presionadas a tener actividad sexual, aunque en la mayoría de casos con un cierto consentimiento por parte de ellas; esto se ejemplifica con la famosa "prueba del amor", que constituye una de las principales formas de violencia que los jóvenes ejercen sobre sus "novias", quienes finalmente aceptan sostener relaciones sexuales, aún en contra de sus deseos.

Fuente: http://es.shvoong.com/social-sciences/1702610-violencia-en-el-noviazgo/#ixzz1jVBL2Ug2

Please Stop Bullying

Linda canción! =)http://www.youtube.com/watch?v=146HOid5EwI

 

Adolescentes violentos

El aumento de la violencia es un problema social y familiar que requiere urgente atención. Buscar las causas de este problema y tratar de prevenirlas, fomentando en los adolescentes valores positivos y creando un ambiente familiar sin violencia, es necesario para frenar la violencia en los adolescentes. 

1. Los adolescentes violentos 

Hay una gran preocupación social por el aumento de comportamientos violentos en los adolescentes, que ha ido creciendo considerablemente en los últimos años y cada vez a edades más tempranas, produciendo graves problemas difíciles de afrontar en muchos colegios e institutos. 

La adolescencia es una etapa en la que el joven experimenta grandes cambios de personalidad. Se producen cambios de conducta e inestabilidad emocional, son jóvenes con mucha energía que han de aprender a controlar sus impulsos. Es una etapa en la que están formando su identidad, por lo que sus futuros comportamientos dependerán en gran medida de cómo superen todos estos cambios.

Como Prevenir la Violencia en los Adolescentes



Los adolescentes violentos son aquellos que no se ajustan a las normas, son impulsivos, intolerantes e inconformistas. En los colegios provocan disturbios y en ocasiones suelen actuar amenazando a sus compañeros. 

Algunos de estos adolescentes llegan a participar en peleas, agrediendo físicamente por medio de golpes o con algún objeto o incluso con armas y pudiendo causar daño físico a él mismo o a otras personas. En estos casos pasan de ser un adolescente violento para convertirse en un delincuente. 

2. Causas del comportamiento violento 


  1. En ocasiones, el adolescente se convierte en una persona violenta por no haber controlado desde la infancia un temperamento que tiende a la violencia. Hay niños que desde pequeños son menos obedientes, les cuesta más aceptar las normas o ajustarse a una disciplina, tratan de imponer lo que quieren a la fuerza, sin respeto hacia el otro. Ante esto, los padres no deben ceder y deben hacerles comprender que nunca se les hará caso ni lograrán lo que pretenden cuando traten de conseguirlo mediante la fuerza. 

  2. Aquellos adolescentes que durante la infancia han vivido en un entorno familiar violento, suelen llegar ha desarrollar comportamientos violentos, ya que los niños actúan por imitación y el ambiente condiciona la conducta. Por eso es importante que los niños víctimas o testigos de agresiones reciban ayuda psicológica de un profesional.

  3. En todas las familias debe haber unas normas de convivencia que hay que respetar. Los padres deben poner límites a los hijos y explicarles el porqué de una situación. La ausencia de estas normas o de estos límites son en muchas ocasiones la causa de la violencia en algunos adolescentes. Suele ser el caso de familias rotas o de padres despreocupados que no prestan la debida atención y vigilancia a sus hijos. 

  4. El consumo de alcohol y drogas suele estar también muy relacionado con la violencia. Se ha demostrado que los adolescentes que consumen alcohol y sustancias tóxicas tienen conductas más violentas que los adolescentes que no consumen, debido a los efectos que causa el consumo de estas sustancias como es un aumento de la impulsividad, euforia, cambios bruscos de humor, irritabilidad, etc. Son factores que en determinadas circunstancias pueden inducir a la violencia.

  5. Otras veces se llega a la violencia por problemas psicológicos, cuando no se ha podido conseguir un objetivo, por cobardía, frustraciones, complejos o por un sentimiento de inferioridad. Es el caso en que el adolescente quiere hacer daño conscientemente para sentirse mejor, por placer, en tal caso nos encontramos ante un gran problema, ya que son actos realmente peligrosos que provienen de adolescentes enfermos con un problema de desajuste de la personalidad. 

3. Educar para prevenir 

Para prevenir conductas violentas en un adolescente, los padres deben partir de la educación mediante el ejemplo, la constancia y la coherencia. Si los padres resuelven sus conflictos dialogando y de buenas maneras, los hijos aprenderán a actuar de igual forma cuando tengan que enfrentarse a sus propios problemas. 

También es importante que los padres sean constantes y coherentes en el cumplimiento de las normas, de igual forma que a un hijo se le debe reforzar positivamente una buena conducta, los padres deben castigarle (por supuesto sin violencia) para corregir una conducta inapropiada. Una vez decidido el castigo debe mantenerse, pero si crees oportuno ser flexible, explícale el motivo del cambio.

Conversar con los hijos y transmitir valores como la generosidad, el respeto a los demás, la justicia, el deber, etc. Son valores contrarios a la violencia que ayudarán a formar una personalidad no violenta y madura. Evita por otro lado mediante el diálogo, que tu hijo adolescente tenga sentimientos de venganza o rencor. 

Es aconsejable que exista una buena comunicación e intercambio de información entre el colegio y la familia. Sería bueno que los padres participaran más activamente en reuniones y tutorías del colegio y si fuera posible, conocieran a los amigos de sus hijos. Muchos padres se sorprenderían de lo diferentes que pueden llegar a ser sus hijos fuera de casa.


Fuente: Puleva Salud

El Fenomeno Bullying

A nivel escolar, los niños son actores que construyen, determinan e influencian la “pequeña” sociedad que la escuela les representa. 
Aquí se encuentra una de las dificultades más comunes durante esta etapa y que genera un profundo impacto tanto en la conducta, emoción, como en los modelos a seguir del niño: El comportamiento “Bully” o el fenómeno del “Bullying”. (literalmente del inglés, la palabra bully significa: matón o agresor).
Este comportamiento encuentra su definición en una “serie de incidentes crueles repetidos en el tiempo, con un rol definido de víctima y victimario. Dichos incidentes obedecen a la intención de intimidar de forma física, verbal o psicológica a la víctima a fin de obtener una cuota de poder sobre ella”.
El fenómeno Bullying puede no ser exactamente igual en todo lugar, pero tiene el mismo efecto emocional en todas las personas que lo sufren, algunas veces este efecto dura toda una vida y deja una impresión duradera en aquellos que lo presencian.
A los padres les resulta difícil manejar una situación de este tipo indistintamente de la parte con la que se este lidiando (agresora o agredida). Si el niño o niña comunica que esta siendo víctima de este tipo de abuso, hay que concentrarse en ofrecerle apoyo y contención, no importa cuan enojado o indignado se sienta.
Algunas veces los niños dudan en comunicar el abuso pues se sienten avergonzados de que esto les suceda, puede preocuparles que el no saber manejarlo decepcione a sus padres, o sentirse culpables por el comportamiento de los otros (“si pudiera actuar diferente esto no sucedería”) incluso, pueden sentirse asustados de que en caso de que el “Bully” se entere, las cosas se pongan peor. Muchas más veces de lo que uno cree, a los niños les preocupa que sus padres les digan “que devuelvan el golpe” lo cual los obliga a asumir una posición confrontativa que además de generarles temor, no es saludable, ni es la respuesta.
Reforzar positivamente al niño/a por ser valiente y hablar de ello, recordarle que no está solo/a, enfatizar que es el “Bully” quien está decidiendo actuar inadecuadamente y asegurarle que juntos encontrarán una solución para lidiar con ésto, son herramientas valiosas para el manejo de esta situación. El objetivo es reemplazar la victimización por la autoafirmación.
Por el contrario, los padres que tengan que lidiar con el comportamiento “Bully” de su hijo/a logran empezar abrir los canales de comunicación para determinar que “beneficio” les confiere utilizar este mecanismo de intimidación, cuál es la necesidad que no está resuelta aún.
Generalmente cuando hay interés en obtener poder o control sobre los demás, subyace una necesidad de ser valorado, aceptado o tomado en cuenta.
De igual forma es importante evaluar las tres fuentes principales del modelado de la conducta agresiva: las influencias familiares, las influencias subculturales, y el modelamiento simbólico.

Señales de acoso

  • Presencia de lesiones físicas, pérdida o rotura de pertenencias.
  • Cambios de humor repentinos inusuales.
  • Tristeza o síntomas de depresión.
  • Aislarse, no socializar de forma acostumbrada.
  • Descenso en el rendimiento escolar.
  • Miedo de asistir a clase o excusas para faltar.
  • Síntomas Psicosomáticos (vómitos, dolores abdominales)

¿Cómo brindar apoyo?

  • Refuerce positivamente por la valentía de compartir esta situación.
  • Escuche sin interrumpir o juzgar. Deje que el niño se desahogue.
  • Mantenga la calma y no demuestre excesiva angustia delante del niño.
  • Comuníquese con el encargado del niño a nivel escolar (maestra, guía, etc).
  • No propicie la venganza.
  • Discuta alternativas asertivas de respuesta al acoso y practíquelas con el niño.
  • Dependiendo del grado de ansiedad y conflicto, procure apoyo psicológico.

¿Cómo reconocer conductas bully?

  • Ausencia de empatía ante el sufrimiento ajeno; burlas hacia sus iguales.
  • Falta de cumplimiento de las normas en general (escolares, familiares).
  • No asumir responsabilidad por su conducta, ni pedir perdón cuando ha actuado mal.
  • Enorgullecerse de su conducta agresiva.
  • Mostrarse prepotente e intolerante con sus pares.

¿Qué hacer?

  • Demuestre amor, aunque desaprueba su comportamiento, busque apoyo y seguimiento del caso.
  • Ayude a que sus hijos manifiesten sus insatisfacciones y frustraciones sin agresión.
  • Canalice la conducta hacia actividades no agresivas.
  • Establezca un canal de comunicación y confianza con sus hijos. Ellos necesitan sentirse escuchados.

Tomado de: http://www.actualidadeducativa.com/verArticuloPPS.php?id=8

¿Qué es el Ciberbullying?

¿Qué es el Ciberbullying?

Es el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales. No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en los que personas adultas intervienen.

¿Qué tiene que ver el ciberbullying con el bullying o acoso escolar?

No son tan similares como podría pensarse. En ambos se da un abuso entre iguales pero poco más tienen que ver en la mayoría de los casos. El ciberbullying atiende a otras causas, se manifiesta de formas muy diversas y sus estrategias de abordamiento y consecuencias también difieren. Sí es bastante posible que el bullying sea seguido de ciberbullying. También es posible que el ciberbullying pueda acabar también en una situación de bullying, pero desde luego esto último sí que es poco probable.

¿Cómo se manifiesta el ciberbullying?

Las formas que adopta son muy variadas y sólo se encuentran limitadas por la pericia tecnológica y la imaginación de los menores acosadores, lo cual es poco esperanzador. Algunos ejemplos concretos podrían ser los siguientes:

  • · Colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones.
  • · Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente... y cargarle de puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares.
  • · Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales, demandas explícitas de contactos sexuales...
  • · Dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.
  • · Dando de alta la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, de contactos con desconocidos...
  • · Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan violando su intimidad.
  • · Provocar a la víctima en servicios web que cuentan con una persona responsable de vigilar o moderar lo que allí pasa (chats, juegos online, comunidades virtuales...) para conseguir una reacción violenta que, una vez denunciada o evidenciada, le suponga la exclusión de quien realmente venía siendo la víctima.
  • · Hacer circular rumores en los cuales a la víctima se le suponga un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.
  • · Enviar menajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de completo agobio.

Diez consejos básicos contra el ciberbullying

  1. No contestes a las provocaciones, ignóralas. Cuenta hasta cien y piensa en otra cosa.
  2. Compórtate con educación en la Red. Usa la Netiqueta.
  3. Si te molestan, abandona la conexión y pide ayuda.
  4. No facilites datos personales. Te sentirás más protegido/a.
  5. No hagas en la Red lo que no harías a la cara.
  6. Si te acosan, guarda las pruebas.
  7. Cuando te molesten al usar un servicio online, pide ayuda a su gestor/a.
  8. No pienses que estás del todo seguro/a al otro lado de la pantalla.
  9. Advierte a quien abusa de que está cometiendo un delito.
  10. Si hay amenazas graves pide ayuda con urgencia.


“LA VIOLENCIA EN EL ÁMBITO ESCOLAR”


Fabiola Bernal Acevedo
Directora de Proyectos. Fundación Pedagógica Nuestramérica
Costa Rica. 2006

Desde hace algunos años el tema de la violencia en el ámbito escolar es un fenómeno que viene preocupando a la sociedad costarricense. La violencia es un fenómeno multicausal, que amerita por consiguiente ser analizada desde cada una de sus manifestaciones para poder tener una idea integral de los factores que intervienen en ella.

Cuando se aborda el tema de la violencia en los centros educativos o contextos escolares acude al imaginario colectivo situaciones de violencia cotidiana que en ellos se presenta, tales como: ofensas verbales, agresiones físicas, malos tratos, discusiones, insultos, entre otros. existe otro tipo de violencia, menos visible que la anterior, pero que en su paso acarrea marginación, desesperanza y falta de oportunidades, convirtiéndose en una mano silente que atenta contra la esencia misma del ser humano, es este el caso de la violencia institucional que proviene de las limitaciones estructurales que enfrenta el sistema educativo, alguna de sus manifestaciones pueden ser:

-          La insuficiencia de infraestructura, especialmente en secundaria,  que generan hacinamiento, carencia de zonas verdes y espacios recreativos; aulas pequeñas en comparación con el número de estudiantes; deterioro de los servicios sanitarios, ausencia de áreas para el deporte, entre otras.

-          Situaciones de exclusión del sistema educativo, particularmente grave al inicio del tercer ciclo (séptimo año). En muchos colegios de secundaria de zonas urbano marginales, es común que si hay 18 grupos de séptimo, haya 9 grupos de octavos y cinco de noveno, tres de décimo y finalmente uno de undécimo; con un promedio de disminución del 50% entre un nivel y otro.

-          Las relaciones de poder al interior de los centros educativos y el marcado carácter autoritario genera también situaciones de mucha tensión que tienden a resolverse en forma violenta.

El fenómeno del incremento de la violencia en los centros educativos, no sólo se vive en Costa Rica, según Rocío Lleó Fernández (2004), esta situación ha adquirido, desde los años setenta, una magnitud apreciable en países como Estados Unidos, Suecia, Noruega y Reino Unido, con fenómenos como las masacres en centros educativos que han conmocionado al mundo entero.

En Costa Rica, su incidencia es menor, pero empiezan a detectarse, cada vez más, manifestaciones preocupantes como consecuencia de la crisis social, cultural y familiar que enfrenta el país.

Los actos violentos están sujetos a un gran sistema de relaciones interpersonales donde las emociones, los sentimientos y los aspectos cognitivos están presentes y configuran parte del ámbito educativo. Asimismo están ligados a las situaciones familiares de cada estudiante y al ámbito social del centro educativo.

El problema se incrementa cuando se aborda la resolución del conflicto a través del ejercicio de la autoridad, de métodos coercitivos, represivos y punitivos; en donde el conflicto es visualizado desde la perspectiva del castigo y no como un motivo de aprendizaje

Sin embargo, más allá de las aulas, la violencia en los centros educativos es un fenómeno estructural, que proviene de la situación de la sociedad en general tanto a través de los hechos violentos que cotidianamente informan los medios de comunicación: Guerras, asesinatos, violaciones, entre otros, como de la utilización de la violencia en forma intensiva en los juegos y películas, a través de películas, video juegos, Internet, etc. cualquier persona en nuestro planeta puede recibir un exhaustivo entrenamiento en el ejercicio de la violencia, cono se hacen bombas, como se planifican secuestros y todo lo que se desee. Seria interesante preguntarse si alguna persona deseara informarse o capacitarse en el ejercicio de la paz y la convivencia donde puede conseguir información.

Adicionalmente en los centros educativos, la violencia no es solo entre pares, también se presenta de los docentes a los estudiantes y viceversa. Y si miramos con detenimiento, la relación entre los y las docentes es generalmente bastante tensa y que decir entre docentes y directivas o entre el personal administrativo (secretarias, auxiliares, conserjes, guardas) entre ellos y las otras poblaciones.

En términos generales podría decirse que los centros educativos se han convertido en un campo de batalla de todos contra todos, situación que no es exclusiva de Costa Rica, todo lo contrario a pesar de que en el país la situación es bastante grave, esto es relativo al compararlo con la magnitud del fenómeno en países desarrollados especialmente en Estados Unidos, lo cual no es para consolarse sino para plantearse la urgencia de desarrollar programas de intervención lo más pronto posible.

Programas que promuevan una CULTURA DE CONVIVENCIA, que permitan la utilización de las mas variadas técnicas alternativas de resolución de conflictos entre los diversos actores del sistema educativa, para mejorar su funcionamiento interno y también como escuela para la construcción de una cultura ciudadana que aporte a la reconstrucción de las relaciones entre los seres humanos y aporte a la paz.

REFERENTE CONCEPTUAL

Son múltiples y variadas las posturas de teóricos que han abordado el tema de la violencia, no existe una homogeneidad de criterios con relación al tema, la psicología, la pedagogía, la sociología y en general las ciencias sociales aportan valiosos elementos desde su propia experticia. En relación a estos temas se han acuñado diversos conceptos entre los cuales se destacan:

"VIOLENCIA ESCOLAR"

Para Juan Manuel Moreno Olmedilla (2000) una de las primeras dificultades que enfrenta quién analiza los fenómenos de violencia en la escuela es la imprecisión en el lenguaje. No se debe considerar dentro de la misma categoría: un insulto, un episodio de vandalismo; una agresión física con un arma, entre otras.

Según este autor “existe una clara tendencia en la opinión pública y tal vez entre muchos profesores (quienes, no lo olvidemos, son los principales creadores de opinión sobre la enseñanza y los centros escolares) a «meter todo en el mismo saco» y a entender, de manera simplista, que se trata de manifestaciones distintas de un mismo sustrato violento que caracterizaría a los niños y jóvenes de hoy.

A pesar de ello, puesto que muchos fenómenos no pueden considerarse propiamente como violentos, entiendo como más inclusiva y adecuada la expresión de comportamiento o conducta antisocial en las escuelas. Así, en mi opinión, son seis los tipos o categorías de comportamiento antisocial entre los que debemos diferenciar:

A: Disrupción en las aulas

B: Problemas de disciplina (conflictos entre profesorado y alumnado)

C: Maltrato entre compañeros («bullying»)

D: Vandalismo y daños materiales

E: Violencia física (agresiones, extorsiones)

F: Acoso sexual

La disrupción en las aulas constituye la preocupación más directa y la fuente de malestar más importante de los docentes. Su proyección fuera del aula es mínima, con lo que no se trata de un problema con tanta capacidad de atraer la atención pública como otros que veremos después.

Cuando hablamos de disrupción nos estamos refiriendo a las situaciones de aula en que tres o cuatro alumnos impiden con su comportamiento el desarrollo normal de la clase, obligando al profesorado a emplear cada vez más tiempo en controlar la disciplina y el orden.

Aunque de ningún modo puede hablarse de violencia en este caso, lo cierto es que la disrupción en las aulas es probablemente el fenómeno, entre todos los estudiados, que más preocupa al profesorado en el día a día de su labor, y el que más gravemente interfiere con el aprendizaje de la gran mayoría de los alumnos de nuestros centros.

Las faltas o problemas de disciplina, normalmente en forma de conflictos de relación entre profesores y alumnos, suponen un paso más en lo que hemos denominado disrupción en el aula. En este caso, se trata de conductas que implican una mayor o menor dosis de violencia —desde la resistencia o el «boicot» pasivo hasta el desafío y el insulto activo al profesorado—, que pueden desestabilizar por completo la vida cotidiana en el aula. Sin olvidar que, en muchas ocasiones, las agresiones pueden ser de profesor a alumno y no viceversa, es cierto que nuestra cultura siempre ha mostrado una hipersensibilidad a las agresiones verbales —sobre todo insultos explícitos— de los alumnos a los adultos (Debarbieux, 1997), por cuanto se asume que se trata de agresiones que «anuncian» problemas aún más graves en el caso futuro de no atajarse con determinación y «medidas ejemplares».

El término «bullying», de difícil traducción al castellano con una sola palabra, se emplea en la literatura especializada para denominar los procesos de intimidación y victimización entre iguales, esto es, entre alumnos, compañeros de aula o de centro escolar (Ortega y Mora-Merchán, 1997). Se trata de procesos en los que uno o más alumnos acosan e intimidan a otro —víctima— a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes[1], etc. Si bien no incluyen la violencia física, este maltrato intimidatorio puede tener lugar a lo largo de meses e incluso años, siendo sus consecuencias ciertamente devastadoras, sobre todo para la víctima.

El vandalismo y la agresión física son ya estrictamente fenómenos de violencia; en el primer caso, contra las cosas; en el segundo, contra las personas. A pesar de ser los que más impacto tienen sobre las comunidades escolares y sobre la opinión pública en general, los datos de la investigación llevada a cabo en distintos países sugieren que no suelen ir más allá del 10 por ciento del total de los casos de conducta antisocial que se registran en los centros educativos. No obstante, el aparente incremento de las extorsiones y de la presencia de armas de todo tipo en los centros escolares, son los fenómenos que han llevado a tomar las medidas más drásticas en las escuelas de muchos países (Estados Unidos, Francia y Alemania son los casos más destacados, como cualquier lector habitual de prensa sabe).

El acoso sexual es, como el bullying, un fenómeno o manifestación «oculta» de comportamiento antisocial. Son muy pocos los datos de que se dispone a este respecto. En países como Holanda (Mooij, 1997) o Alemania (Funk, 1997), donde se han llevado a cabo investigaciones sobre el tema, las proporciones de alumnos de secundaria obligatoria que admiten haber sufrido acoso sexual por parte de sus compañeros oscila entre el 4 por ciento de los chicos de la muestra alemana y el 22 por ciento de las chicas holandesas. En cierta medida, el acoso sexual podría considerarse como una forma particular de bullying, en la misma medida que podríamos considerar también en tales términos el maltrato de carácter racista o xenófobo. Sin embargo, el maltrato, la agresión y el acoso de carácter sexual tienen la suficiente relevancia como para considerarlos en una categoría aparte”.

CONTEXTO NACIONAL

En Costa Rica la violencia en la población infantil y adolescente ha aumentado significativamente en los últimos años. Un ejemplo de esta situación es el incremento de tensiones y la resolución de conflictos por la vía violenta en el ambiente escolar y colegial. 

A nivel nacional ha aumentado el número de denuncias tanto de alumnos y alumnas como de padres y madres, profesores y personas trabajadoras en las instituciones educativas, sobre hechos de agresión y  violencia en los alrededores y al interior de los mismos centros educativos.

En el año 2002, el departamento de estadísticas del MEP, solicitó en la encuesta de matricula final, el registro de  información sobre aspectos relacionados con violencia en los centros educativos.

Esta información fue analizada por dicho departamento y ofrece unas cifras que ratifican la preocupación por el fenómeno. Teniendo en cuenta que el tema es nuevo, que la encuesta es la primera vez que solicitaba esta información y que no siempre las directivas de los establecimientos tienen acceso al conjunto de la información de este tipo de hechos, en especial los que se realizan en las afueras de los establecimientos o que no se convierten en tema de registro disciplinario, es bien significativo que en un solo un año, a través de estos informes se hayan reportado  87.904 agresiones, un promedio de 439 agresiones al día, tomando en cuenta los 200 días lectivos.

Los 83.609 casos de agresión entre estudiantes se presentan en todos los niveles del sistema educativo, distribuidos así: en preescolar se registra el 12.64% de los casos, en primaria  el 63.34% y en secundaria  el 24, 01 %. Sin embargo considerando que la población de estudiantes en el año 2002  fue en primaria: 536.104 estudiantes, en secundaria 257.193 y en preescolar 97.921; en los tres niveles de conserva una relación promedio de una agresión  identificada por cada 10 estudiantes que participan en el respectivo nivel educativo.

Un aspecto interesante es que el informe no solo registre agresiones entre estudiantes, sino que también se presenten datos de 4.549 agresiones entre estudiantes y profesores. (El informe no precisa si son de estudiantes a profesores o de profesores a estudiantes, muy seguramente es el primer caso). De estas agresiones: 245 fueron en preescolar, 2.530 se registraron primaria y 1.515 en secundaria, de igual forma se presenta un fenómeno estadísticamente representativo en los tres niveles de población.

En relación al tipo de agresión en los tres niveles los informes reportan: una predominaría de las agresiones verbales, en un promedio de 59.4%, las físicas en un 39%, las escritas en un 12.9%, robos un 12.7%, destrucción de materiales el 9.4% y otros 1.2%

Finalmente llama la atención que según el MEP, del total de las agresiones el 36.2 % se da fuera de la institución, lo que significa que el 63.8% de las situaciones de agresión registradas en los informes se presentaron dentro de los establecimientos educativos, con la siguiente distribución: 34.1% en los pasillos, 26.0% en el aula y el resto en el comedor (6.7%), los baños (4.3%) y gimnasios (3.9%).

Todas estas cifras expresan niveles altos de agresión intraescolar en todos los segmentos del sistema educativo, y aun se requeriría profundizar en ellas, debido a que habría que analizar que tanto se logra documentar la agresión que se da fuera de la institución, en sus afueras y en lugares como los baños, estos últimos que en la mayoría de los establecimientos son un lugar privilegiado de agresiones verbales ocupan un lugar poco destacado en los informes.

Sobre sanciones disciplinarias, el informe del departamento de estadística del MEP registra 5.549 expulsiones de las cuales 4.723 fueron temporales y 175 fueron definitivas. De las expulsiones definitivas el 70,9% corresponden a estudiantes que cursaban secundaria, 25.1% en primaria. Culmina el informe diciendo:

“Relacionando el total de expulsiones con la matricula inicial, se tiene que de cada 100 niños y niñas matriculados en I y II ciclo, 5 fueron expulsados del sistema educativo; mientras que en los colegios fueron expulsados 7 de cada 100”[2] Lo cual indica una relación creciente, entre los problemas de violencia y la expulsión temprana del sistema educativo.

Según datos del periódico La Nación, “en el año 2002 se registraron 83.800 casos de violencia estudiantil.  Debido a estos números el Ministerio de Educación propuso cambios en el reglamento de conducta y evaluación, sin embargo las modificaciones realizadas no fueron de fondo sino de forma”[3].

Y otro periódico nacional escribe: “El 20 de agosto del 2006, en la escuela San Blas de Moravia un grupo de estudiantes de sexto grado, exigió la salida de la directora por supuestos abusos”[4]

OTRAS FUENTES:

Además del departamento de estadísticas del MEP, otras entidades publicas y privadas han venido expresando su preocupación por la problemática, entre ellas destacamos:

LA OFICINA DE INVESTIGACIONES JUDICIALES

Según la OIJ, a partir de 1997, esta institución viene recibiendo denuncias de situaciones de violencia en los establecimientos educativos, la cual se viene agravando cada año. Según sus datos en el año 2003, la Policía Judicial atendió un promedio de 5 a 10 casos por mes, los casos mas graves registrados son:

17 de octubre del 1997, un estudiante del Liceo del sur es herido a bala por compañero

9 de mayo del 2001, un estudiante del Liceo Vargas Calvo hirió con un puñal a dos compañeros

Febrero 2003, en el Liceo Regional de Flores en Heredia en una riña un estudiante pierde el conocimiento y debe ser trasladado de emergencia al hospital.

15 de mayo del 2003, muere asesinado por un compañero un estudiante del Liceo de Venecia de Matina[5]

16 de febrero del 2004, dos niñas de 10 y 11 años resultaron heridas al dispararse por accidente un arma que estaba, al parecer, dentro de un bulto de un compañero, en la Unidad Pedagógica de La Florida de Tibas. San José.

30 de agosto del 2005, el director del Liceo Mauro Fernández, fue agredido por unos estudiantes[6].

17 de marzo del 2006, una alumna del Liceo Experimental Bilingüe de Moravia, fue atacada por 4 estudiantes, dos de las cuales le cortaron el rostro con un vidrio, razón por la cual fueron arrestadas y se les aplicó la Ley Penal Juvenil, que rige a partir de los 12 años.

OFICINA DE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA

Según un articulo publicado en la prensa nacional “De enero a agosto del 2006, la oficina de los Derechos de la Niñez ha recibido un total de 65 denuncias de agresión en escuelas y colegios. Esta cifra desglosada corresponde a 42 casos de agresión psicológica, 15 de agresiones entre estudiantes, 6 de abuso sexual y 2 de alumnos agredidos por docentes.

Los casos más recientes ocurrieron en el Colegio Brenes Mesén y la escuela Republica de Venezuela, donde dos alumnos resultaron heridos al ser atacados con cuchillas por sus propios compañeros.

Rocío Solís, coordinadora de esta oficina, explicó que a los alumnos imputados por las agresiones a compañeros se les aplica lo que estipula la Ley Penal Juvenil si son mayores de 12 años.

La funcionaria recalcó que en el caso de posibles abusos físicos, verbales y sexuales que se achacan a educadores, se les ha separado de sus cargos o fueron reubicados en puestos administrativos mientras se los investiga. Ellos reciben salarios”[7]..

LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE EDUCADORES

La revista No. 53, del año 2004, presenta en la portada un articulo titulado:
”Maestros indefensos ante la malacrianza” y lo grafican con un pupitre en el cual ha sido escrito con punzón “VIOLENCIA LLEGÓ A LAS AULAS”.

En el texto expresan:

”Ahora la violencia va a clases y ocupa un lugar en las aulas, atemorizando a los alumnos y atando de manos a los maestros, quienes no pueden defenderse porque es simplemente imposible emprender alguna acción contra un estudiante, aunque sea para defender su propia integridad, sin que el remedio sea peor que la enfermedad”

Recoge entrevistas con padres de familia,  una de las cuales opina: “…el mal comportamiento en escuelas y colegios se agudizó desde que existen los Derechos de los Niños, mal interpretados porque los menores no quieren reconocer que los derechos conllevan deberes”

La preocupación de los educadores/as, padres y madres de familia es comprensible, así como los es la de los niños, niñas y adolescentes que ven en medidas de mayor represión una salida inmediata a la problemática, sin embargo  es necesario buscar alternativas que permitan trabajar creativamente los conflictos y hacer de ellos una oportunidad de crecimiento.

ASOCIACIÓN DE PROFESORES DE SEGUNDA ENSEÑANZA.  APSE

Preocupada por la situación de violencia en los centros educativos la APSE, pública en la prensa nacional en el año 2006, un aviso de prensa con el siguiente texto:

LA ASOCIACION DE PROFESORES DE SECUNDARIA. APSE

Con respecto a la violencia que afecta centros educativos costarricenses

MANIFIESTA QUE:

  • Vivimos en una sociedad altamente violenta que necesariamente repercute en la formación de niños, adolescentes y adultos.
  • El conflicto suscitado entre alumnos del Liceo de Costa Rica y Liceo del Sur, se originó entre unos cuantos alumnos y personas externas relacionadas con pandillas de algunos barrios cercanos a los centros educativos.
  • Se ha buscando la solución alternativa al conflicto y que la misma sirva o ayude a otras instituciones que presenten problemas similares.
  • “Las acciones tomadas para dar solución a estos hechos han sido plasmadas en un documento, con el fin de aportar soluciones pacificas y que ayuden a otras instituciones. El seguimiento y evaluación de las acciones propuestas es compromiso de ambas instituciones”
  • El manejo amarillista de la información transmitida por algunos medios de comunicación, que ha publicado encabezados o imágenes que mas bien incitan a los jóvenes a acrecentar los conflictos.
  • El apoyo de las autoridades de los Ministerio de Educación Publica y de Seguridad Publica ha sido deficiente, por tal motivo, ambas instituciones han tomado las medidas necesarias para darle atención oportuna a los conflictos que se presenten entre colegios o dentro de ellos.

Por lo tanto:

1-     Demandamos a la prensa nacional, informar al país de las tareas que se han iniciado en las instituciones para hacerle frente a posibles problemas de violencia en nuestros centros educativos, tanto de primaria como de secundaria.

2-     Exigimos mayor seguridad a las autoridades educativas y a las instituciones del Gobierno relacionadas con la niñez y la adolescencia, que se pronuncien sobre los hechos y, que asuman sus responsabilidades.

3-     Proponemos a dichas autoridades, la creación de una comisión permanente para valorar y definir estrategias y planes a corto, mediano y largo plazo para prevenir y contrarrestar la violencia en los centros educativos, con la debida participación de padres de familia, docentes y estudiantes afectados o interesados.

4-     Que se observen las acciones antes descritas como un componente más de los procesos de enseñanza-aprendizaje contemplados en los 200 días lectivos, para que docentes y administrativos combinen sus tareas con aquellas medidas que sean pertinentes para salvaguardar la seguridad de los y las estudiantes y de los trabajadores de la educación en todos nuestros centros de educación.

5-     Exigimos que en cada centro educativo haya un psicólogo que trate la problemática estudiantil, ya que la atención de los orientadores es insuficiente. Por lo anterior, deben tomas medidas presupuestarias para darle contenido a este aspecto.

Para la elaboración de este documento se tomaron en cuenta algunos puntos del manifiesto que hicieran llegar los directores de ambas instituciones.

APSE: ¡por una mejor educación para todos! , ¡no a la violencia estudiantil!

Lic. Jesús Vásquez Quesada. Presidente
Lic. Karla Palmer Taylor. Vicepresidenta
Lic. Edgar Durán Delgado. Secretario General

OPINION DE LAS ONGs

Varias ONGs que trabajan en Costa Rica por los derechos de los niños, niñas y adolescentes han expresado su preocupación por la violencia en los centros educativos, a continuación se transcribe apartados del articulo publicado por la Lic. Virginia Murillo Presidenta de DNI-Costa Rica y de la Red de Organizaciones de la Infancia COSECODENI, en el año 2004:

“Cuando los muchachos manifiestan violencia, es necesario mirar más allá y ver qué está pasando por sus mentes y corazones, en sus casas, en sus comunidades, en sus patrones de crianza, en nuestra sociedad.

Hay que trabajar con los padres y las madres, atender las dificultades y necesidades de los niños, niñas y adolescentes, promover soluciones efectivas a los conflictos; es decir, hay que trabajar de manera integral en la prevención de la violencia en los diferentes niveles y manifestaciones, y evitar reaccionar con fórmulas que violan derechos humanos y lesionan la dignidad.

Es necesario generar políticas públicas que promuevan la inclusión social, que garanticen mayor y mejor acceso y oportunidades para todos y todas. Esto es educación. Solo por esta vía se avanza en la prevención de la violencia doméstica, la violencia juvenil, la xenofobia y demás violencias de las que niños, niñas y adolescentes son las principales víctimas.”[8]

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA VIOLENCIA ESCOLAR

Múltiples factores se combinan en los centros educativos en Costa Rica, generando situaciones violentas entre pares (estudiantes) al interior del cuerpo docente y entre estudiantes y docentes. Entre ellos destacan los siguientes:

    • Discriminación por lugar de Procedencia

Debido a los altos niveles de migración extranjera en Costa Rica se han incrementado actitudes xenofóbicas que se reflejan en la escuela, que se conjuga con las tradicionales discriminaciones regionales existente en el país, entre lo urbano y lo rural y entre las personas oriundas del Valle central y del resto de las  Provincias (Guanacaste, Limón y Puntarenas)

    • Discriminación por Aspecto Físico

Los estereotipos culturales de fealdad (gordo, bajo de estatura, negro, de rasgos indígenas, con espinillas y acné…) impactan mucho a los y las adolescentes, así como los estereotipos de belleza construidos tanto a nivel cultural como comercial y política. Estos estereotipos impactan en las relaciones interpersonales al interior de los centros educativos y generan situaciones de agresividad y maltrato entre sus miembros.

    • Conflictividad en las Vivencias Sexuales

En un espacio donde predominan adolescentes, las vivencias sexuales son elementos que generan tensiones tanto entre pares, como entre los adultos que les acompañan y que reflejan los conflictos y traumas que se vive desde el mundo adulto en torno al tema de la sexualidad.

    • Discriminación por Preferencias Deportivas

Como en muchos espacios sociales en Costa Rica, la agresividad entre los seguidores de los diversos equipos se viene incrementando cada vez más y esta situación no excluye a los centros educativos

    • Discriminación por Rendimiento Académico

En las instituciones educativas; quienes obtienen un rendimiento escolar superior a la media, son víctimas de discriminaciones y tensiones dado que, son llamados “verdes” o “nerdos”. De la misma manera las personas con necesidades educativas especiales y quienes repiten o tienen bajo rendimiento, son igualmente objeto de burlas y menosprecio.

    • Discriminación hacia las personas con discapacidad

A pesar de las campañas realizadas aun no se superan discriminaciones a personas que enfrentan situaciones de este tipo sean docentes, directores o estudiantes.

    • Relaciones de poder por grupo etáreo y género

Aunque se ha trabajado en las relaciones de género, aun los patrones “machistas” siguen teniendo presencia y generando agresiones, de igual forma las relaciones entre los más pequeños (“mostacillas” se les denomina) con las y los estudiantes de los años superiores, se resuelven muchas veces de forma agresiva y violenta.

Fuera de estas expresiones de  violencia intraescolar, se viene presentando, en  menor  medida problemas delictivos en los alrededores y en ocasiones al interior de los centros educativos tales como: porte de armas, distribución de drogas, asaltos y luchas entre “barras” que encuentran caldo de cultivo en un ambiente de cotidiana agresividad.

CONCLUSIONES INICIALES

Los comportamientos violentos, intimidaciones y agresiones que se presentan en los espacios educativos requieren de un abordaje integral,  en su mayoría no responden solo a las dinámicas de violencia familiar sino que tienen una estrecha relación con el entorno socio-económico y cultural.

Los centros educativos en su conjunto es decir, docentes, personal administrativo, padres, madres y adultos con personas menores de edad a cargo, necesitan  afrontar el desafío de la violencia intra-escolar, de manera integrada, democrática, en espacios donde todos y todas puedan sentirse representados, escuchados, transformando los espacios  y situaciones que hoy son fuente de graves  conflictos.

En términos educativos, en las escuelas existen pocas experiencias de educación en derechos que contemplen de manera global, tanto el ejercicio de los mismos como la formación, a través de la práctica, de nuevas formas de comportamiento que garanticen que efectivamente se construyen ciudadanos y ciudadanas con nuevas actitudes democráticas y responsables.

Los y las estudiantes no participan activamente en los procesos de planificación de la enseñanza y aprendizaje en sus instituciones educativas, no tienen suficiente acceso a su formación como personas con el conocimiento y ejercicio pleno de sus derechos y responsabilidades y no están en la posibilidad de solucionar sus problemas de manera formativa e integral, porque desconocen mecanismos alternativos para la solución de sus conflictos.

La Justicia Restaurativa es un paradigma que seria de gran utilidad para aplicar para realizar intervenciones exitosas de manejo del conflicto en los centros educativos

Ciberbulling

La capacidad del ser humano para comportarse como un borde con sus semejantes es infinita. El ciberbulling es uno de los métodos de moda para mantener la tradición mediante las tecnologías informáticas más modernas.

El ciberbulling ha nacido en la escuela de forma espontánea; es lo que en castellano se conoce con el nombre de acoso escolar. El acoso u hostigamiento escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo del tiempo.

En realidad, son viejas prácticas verduleras, con nuevas tecnologías. Un nuevo método extraordinariamente tóxico para esparcir chismorreos en el recinto escolar, envenenar relaciones, expandir mentiras y rumores sobre las víctimas o arruinar sus imágenes públicas. Aunque empezó con bromas propias de escolares, la impunidad de las nuevas herramientas de comunicación (e-mails, salas de Chat, mensajes por SMS, blogs, foros etc.) ha incentivado que se haya llegado ya al hostigamiento, la coacción, la manipulación, la intimidación, las amenazas y la exclusión social.

Se hace a través de cualquiera de los instrumentos clásicos de comunicación. Se envían y reenvían mensajes de texto crueles, se suben a internet fotos de las víctimas sin su consentimiento y a menudo robadas y manipuladas, se difunden vídeos vejatorios en YouTube o a través del teléfono móvil, grabaciones de sonido y dibujos obscenos, etc. Los acosadores emplean cualquier método para ridiculizar a sus víctimas, acosarlas, acorralarlas y destruirlas emocionalmente. Y a menudo lo consiguen, porque ahora el acoso no se queda en una clase o el patio del cole; ahora buena parte de esa información salta a internet. La distorsión de la realidad sobre la víctima a menudo es tan ofensiva, pero a la vez tan creíble, que las heridas emocionales comienzan a ser ya una epidemia en países como Estados Unidos. Allí se han puesto en marcha varias experiencias para paliar esta lacra social.

Como en el resto del mundo, en España el ciberacoso se está expandiendo como si fuera una infección del alma. Y comienza a ser una preocupación política. La pasada semana, una iniciativa del grupo político de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña ha logrado que todos los grupos políticos se pongan de acuerdo para instar al departamento de educación a estudiar el problema y poner a disposición del sistema escolar soluciones.

No es una broma más o menos ocurrente, las novísimas, cómodas, eficaces, baratas y rapidísimas herramientas de difusión e información por internet está poniendo al servicio de los seres más ruines un método psicológicamente impune de agredir o vejar a los demás. La Unión Europea ya se ha dado cuenta del problema y por primera vez ha iniciado el proceso para regular los blogs, una de las herramientas más eficaces para difundir toda clase de maldades.

Hoy cualquier organización política, deportiva, cultural o comercial sabe que la libertad sin reglas en los foros de internet, por ejemplo, es el camino más rápido y recto a la selección por decantación de las personas y comportamientos más enfermizos y perniciosos. Mientras los ciudadanos más responsables y respetuosos huyen, se infectan de groserías, insultos, insidias, calumnias, injurias, mentiras, manipulaciones de quienes encuentran en la red una manera de desahogarse o comunicar su agresividad. Nunca lo harían en una conversación privada o social, en una asamblea de vecinos o en una reunión política; los debates o las conversaciones tienen sus reglas, casi todas no escritas, pero reglas al fin. Quienes no lo hacen, quedan expuestos y rápidamente son excluidos. Pero en internet, el anonimato y la distancia virtual saca lo peor de quienes están en disposición de sacarlo, y a menudo, para caer en la cuenta del impresentable que inoportuna, han de confluir muchas circunstancias y voluntades que la propia naturaleza de la red no tiene.

La democracia tardó en consolidarse en el mundo veinticuatro siglos. Desde la primera experiencia de la Grecia Clásica han pasado 2.400 años. Nos ha costado un tiempo inmenso para poner límites y criterios a nuestros instintos y construir la civilización. Internet es un mundo virtual virgen en el que conviven lo mejor y lo peor, y sin reglas.

Por: Antonio Robles

http://www.libertaddigital.com/opinion/antonio-robles/ciberbulling-44136/

Qué podemos hacer ante situaciones de violencia intrafamiliar?

Revisar si las formas de tratarnos que veamos como normales son o no violentas. Por ejemplo, cuando para corregir a nuestros hijos e hijas les gritamos o les golpeamos; o cuando nos enojamos con la pareja y nos burlamos de ella o le dejamos de hablar. Cambiar de manera que nos relacionemos mejor con los niños o con nuestra pareja, se debe cambiar la manera de relacionarnos con nuestros hijos o con nuestra pareja así se llegara a un acuerdo sin llegar a los golpes. Si una persona es violenta debe tomar en cuenta algunas de las siguientes sugerencias para poder desactivar el círculo de violencia;

  1. reflexione antes de hablar.
  2. controle sus impulsos. Retírese a caminar busque un lugar tranquilo que le permita meditar las cosas.
  3. siempre prefiera el dialogo a los golpes, recuerde no utilizar palabras ofensivas.
  4. piense: la violencia se aprende, pero también se puede aprender a reflexionar sobre el daño que causa la violencia a usted y los demás.

Ahora bien, si la violencia ha llegado a un punto imparable, entonces debemos reconocer lo siguiente:

  1. reconocer el hecho, no avergonzarnos ni callarlo, pedir ayuda y denunciarlo.
  2. acudir a un centro especializado en atención a la violencia.
  3. participar en programas educativos para superar las conductas violentas.
  4. formas grupos de autoayuda con vecinos, amistades, familiares, que sufran violencia.
  5. conocer cada uno de los derechos que como seres humanos tenemos así como las leyes que protegen a las personas contra la violencia.

Qué podemos hacer ante situaciones de violencia intrafamiliar?

Revisar si las formas de tratarnos que veamos como normales son o no violentas. Por ejemplo, cuando para corregir a nuestros hijos e hijas les gritamos o les golpeamos; o cuando nos enojamos con la pareja y nos burlamos de ella o le dejamos de hablar. Cambiar de manera que nos relacionemos mejor con los niños o con nuestra pareja, se debe cambiar la manera de relacionarnos con nuestros hijos o con nuestra pareja así se llegara a un acuerdo sin llegar a los golpes. Si una persona es violenta debe tomar en cuenta algunas de las siguientes sugerencias para poder desactivar el círculo de violencia;

  1. reflexione antes de hablar.
  2. controle sus impulsos. Retírese a caminar busque un lugar tranquilo que le permita meditar las cosas.
  3. siempre prefiera el dialogo a los golpes, recuerde no utilizar palabras ofensivas.
  4. piense: la violencia se aprende, pero también se puede aprender a reflexionar sobre el daño que causa la violencia a usted y los demás.

Ahora bien, si la violencia ha llegado a un punto imparable, entonces debemos reconocer lo siguiente:

  1. reconocer el hecho, no avergonzarnos ni callarlo, pedir ayuda y denunciarlo.
  2. acudir a un centro especializado en atención a la violencia.
  3. participar en programas educativos para superar las conductas violentas.
  4. formas grupos de autoayuda con vecinos, amistades, familiares, que sufran violencia.
  5. conocer cada uno de los derechos que como seres humanos tenemos así como las leyes que protegen a las personas contra la violencia.

Autodefensa verbal: Tres Reglas Básicas.

Autodefensa verbal: Tres Reglas Básicas.

Enterarse de que usted está bajo ataque: Aprender a reconocer las situaciones de riesgo de ataque, resulta esencial para organizar una defensa

1. Aprender qué clase de ataque está enfrentando: Es necesario reconocer las armas, la intensidad y los talentos del atacante.

2. Conocer qué defensa corresponde a ese ataque: La defensa utilizada debe ser la respuesta justa y eficaz, en el nivel de intensidad apropiado.

3. Entrenarse es saber cómo actuar en el momento y cómo seguirla después: Una vez elegida la respuesta, debe ser capaz de seguirla. Para muchas personas esta es la parte más difícil de la autodefensa verbal.

(Doctora Peyrú Gabriela, Fundación para la Salud Mental, Campaña contra la violencia verbal Mayo - Junio)

Violencia psicológica

Para poder  proporcionar el concepto y  la definición exacta, de que es la violencia psicológica, se plantean una serie de preguntas, y estas mismas guiarán a respuestas concretas, para comprender con exactitud este capítulo.

¿Qué es la violencia psicológica?

“La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica.”   Se puede definir también, que la violencia psicológica es una forma de maltrato, que a diferencia del maltrato físico, este es sutil y más difícil de percibir o detectar. Se manifiesta a través de palabras hirientes, descalificaciones, humillaciones, gritos e insultos.

¿De qué manera puede ocurrir la violencia psicológica?

 Esta misma violencia puede ser intencionada o no intencionada. Es decir, el agresor puede tener conciencia de que está haciendo daño a su víctima o no tenerla. Al igual la víctima puede ignorar que está siendo agredido o simplemente se siente tan amenazado que lo deja pasar.

Con esto se puede decir que la amenaza es una forma de agresión psicológica, pero que existe una gran diferencia entre la amenaza y la agresión,  porque cuando la amenaza es dañina o destructiva directamente,  ahí si entra a ser más seria y se considera como un estado criminal, y que está penada por ley.

 

¿A que conlleva la violencia psicológica?

La violencia psicológica es un anuncio de la violencia física. Peor, muchas veces, que la violencia física. Porque queda como un anuncio de amenaza suspendida sobre la cabeza de la víctima, que no sabe qué clase de violencia va a recibir.
Esta  violencia física produce un traumatismo, una lesión u otro daño y lo produce inmediatamente. La violencia psicológica, vaya o no acompañada de violencia física, actúa en el tiempo. Es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo, y en cuanto más tiempo transcurra, mayor y más sólido será el daño.
Además, se afirma que no se puede hablar de maltrato psicológico mientras no se mantenga durante un plazo de tiempo. Un insulto puntual, un desdén, una palabra o una mirada ofensiva, comprometedora o culpabilizadora son un ataque psicológico, mas no un maltrato psicológico. Porque ese maltrato es cuando se llega a un tiempo determinado donde el agresor maltrata y manipula a su víctima hasta producirle una lesión psicológica, que es cuando la víctima sufre un desgaste después de la violencia, el maltrato o el acoso y queda incapacitada para poder defenderse.

 

Cultura de prevención

 

En estos casos, es fundamental que padres y docentes estén atentos para percibir cambios en la conducta de los adolescentes.

¿Qué hacer ante la presencia de la violencia en los colegios? Es urgente que el Estado asuma su rol de garante de los Derechos Humanos. Se trata de garantizar la integridad física, psicológica y social de los estudiantes en un espacio que, supuestamente, es uno de los más democráticos. Es indispensable establecer políticas públicas de prevención de las distintas formas de violencia que hoy conviven en el sistema educativo.

 

La violencia física en la educación secundaria

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La violencia física en las instituciones de educación secundaria, en los últimos años ha sido, una de las mayores evidencias de la pérdida de valores que sufre la sociedad en el siglo 21.

“Algunos de los factores que promueven esa cultura de violencia en los centros educativos son:

-          La insuficiencia de infraestructura, especialmente en secundaria,  que generan hacinamiento, carencia de zonas verdes y espacios recreativos; aulas pequeñas en comparación con el número de estudiantes; deterioro de los servicios sanitarios, ausencia de áreas para el deporte, entre otras.

-          Situaciones de exclusión del sistema educativo, particularmente grave al inicio del tercer ciclo (séptimo año). En muchos colegios de secundaria de zonas urbano marginales, es común que si hay 18 grupos de séptimo, haya 9 grupos de octavos y cinco de noveno, tres de décimo y finalmente uno de undécimo; con un promedio de disminución del 50% entre un nivel y otro.

-          Las relaciones de poder al interior de los centros educativos y el marcado carácter autoritario genera también situaciones de mucha tensión que tienden a resolverse en forma violenta.”

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